Nuestro "cititur" comenzó en la Sagrada Familia, que a pesar que estaba en restauración y que no soy devota, fue muy impresionante.
Después continuamos el recorrido y llegamos al estadio del Barca. No soy aficionada del fútbol, no tanto como muchos que conozco, pero fue ahí donde entendí el amor que se le puede tener a un equipo. Todo se resume en que quería comprar todo lo que había en la tienda oficial, incluyendo una maldita pijama de 70 euros.
El recorrido por la plaza y el museo nacional.
Después llegamos al Estadio Olímpico de Montejuic. Cuando vi la pista de atletismo, me dieron ganas de correr...lástima que acababa de comer.
Terminamos en la Rambla, un paseo que discurre entre la Plaza de Cataluña está lleno de gente de día y hasta altas horas de la noche. Está jalonado de kioscos de prensa, flores y aves, actores callejeros, cafeterías, restaurantes y comercios. Cerca del puerto acostumbran a instalarse mercadillos, así como pintores y dibujantes.
Después continuamos el recorrido y llegamos al estadio del Barca. No soy aficionada del fútbol, no tanto como muchos que conozco, pero fue ahí donde entendí el amor que se le puede tener a un equipo. Todo se resume en que quería comprar todo lo que había en la tienda oficial, incluyendo una maldita pijama de 70 euros.
El recorrido por la plaza y el museo nacional.
Después llegamos al Estadio Olímpico de Montejuic. Cuando vi la pista de atletismo, me dieron ganas de correr...lástima que acababa de comer.
Terminamos en la Rambla, un paseo que discurre entre la Plaza de Cataluña está lleno de gente de día y hasta altas horas de la noche. Está jalonado de kioscos de prensa, flores y aves, actores callejeros, cafeterías, restaurantes y comercios. Cerca del puerto acostumbran a instalarse mercadillos, así como pintores y dibujantes.
Después del largo recorrido, terminamos con una deliciosa Paella de mariscos y una Sangría bien helada. Barcelona sin duda, de las mejores ciudades en las que he estado.


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